Que leen las chicas lindas?..que leen?NOTA MENTAL 5 Supongo que se debe a que soy un cerdo criado en un mundo de machos irredentos y también un hombrezuelo débil con una inclinación inmoderada por admirar doblemente a las chicas guapas cuando son inteligentes.
Mea culpa, me doy con una piedra en el pecho y sigo adelante. Me casé con una bailarina de danza moderna doctorada en literatura en la Ivy League. Eso lo dice todo: no tengo salvación.
Esto para explicar por qué desde siempre me ha llamado tanto la atención descubrir los gustos literarios de modelos y actrices: es mi argumento ontológico para probar la existencia del paraíso y el hecho de que una corte de criaturas maravillosas lo habiten.
En mi calidad de lector amaestrado, aunque eventual, del medio de comunicaciones más trivial del mundo (Goop, el boletín semanal de Gwyneth Paltrow), me entero de cosas extrañas, como, por ejemplo, los gustos literarios de la supermodelo Christy Turlington (en la culposa foto de este post).
Sus novelas preferidas son The Sound and the Fury, de Faulkner; The Sun Also Rises, de Hemingway; y Pride and Prejudice, de Austen. Pero Christy es una estudiante de postgrado en Columbia University, así que la cosa no resulta tan sorprendente (no tanto como saber que Milla Jovovich es una nerd lectora fanática de Rushdie, García Márquez y Naipaul).
La misma Paltrow (que ha hecho el papel de Dorothy Parker en alguna película) recomienda Jane Eyre, de Charlotte Brontë; Crimen y castigo, de Dostoievski; y The Sheltering Sky, de Paul Bowles. No se toma muchos riesgos.
¿Y la chica mala, Madonna Ciccone? No podía defraudar su fama: su novela preferida de estos días es The Bad Girl, es decir, Travesuras de la niña mala, de Mario Vargas Llosa, la historia, claro, de una femme fatale transnacional, de origen modesto y eternamente reinventada: Madonna, sin duda, se ve a sí misma como un avatar de carne y hueso de la antiheroína ficcional de nuestro compatriota.
Publicado por Gustavo Faverón Patriau
Mea culpa, me doy con una piedra en el pecho y sigo adelante. Me casé con una bailarina de danza moderna doctorada en literatura en la Ivy League. Eso lo dice todo: no tengo salvación.
Esto para explicar por qué desde siempre me ha llamado tanto la atención descubrir los gustos literarios de modelos y actrices: es mi argumento ontológico para probar la existencia del paraíso y el hecho de que una corte de criaturas maravillosas lo habiten.
En mi calidad de lector amaestrado, aunque eventual, del medio de comunicaciones más trivial del mundo (Goop, el boletín semanal de Gwyneth Paltrow), me entero de cosas extrañas, como, por ejemplo, los gustos literarios de la supermodelo Christy Turlington (en la culposa foto de este post).
Sus novelas preferidas son The Sound and the Fury, de Faulkner; The Sun Also Rises, de Hemingway; y Pride and Prejudice, de Austen. Pero Christy es una estudiante de postgrado en Columbia University, así que la cosa no resulta tan sorprendente (no tanto como saber que Milla Jovovich es una nerd lectora fanática de Rushdie, García Márquez y Naipaul).
La misma Paltrow (que ha hecho el papel de Dorothy Parker en alguna película) recomienda Jane Eyre, de Charlotte Brontë; Crimen y castigo, de Dostoievski; y The Sheltering Sky, de Paul Bowles. No se toma muchos riesgos.
¿Y la chica mala, Madonna Ciccone? No podía defraudar su fama: su novela preferida de estos días es The Bad Girl, es decir, Travesuras de la niña mala, de Mario Vargas Llosa, la historia, claro, de una femme fatale transnacional, de origen modesto y eternamente reinventada: Madonna, sin duda, se ve a sí misma como un avatar de carne y hueso de la antiheroína ficcional de nuestro compatriota.
Publicado por Gustavo Faverón Patriau









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